Desde febrero de 2026, ChatGPT muestra anuncios a los usuarios de sus versiones gratuita y Go en Estados Unidos. Los enlaces patrocinados aparecen debajo de las respuestas del asistente, claramente etiquetados como «Sponsored«, y se seleccionan en función del contexto de la conversación.
La publicidad en un asistente de inteligencia artificial con cerca de 1.000 millones de usuarios activos semanales ya ha dejado de ser una posibilidad teórica. Ahora la pregunta es otra: desde la perspectiva de los anunciantes, ¿merece la pena?
Lo que realmente se está vendiendo
OpenAI vende contexto más que impresiones. La propuesta de valor para los anunciantes es la posibilidad de aparecer justo en el momento en el que alguien está tomando una decisión: buscando un hotel, comparando herramientas de software o pidiendo recomendaciones de producto.
Con ChatGPT, las marcas acceden a señales directas de intención extraídas de las propias conversaciones. Si un usuario pregunta por «zapatillas de trail para terreno húmedo«, el anunciante que aparece en ese momento sabe exactamente qué necesita esa persona. Eso lo diferencia de la publicidad programática convencional, donde la segmentación se basa en perfiles de comportamiento históricos.
Los primeros anunciantes confirmados incluyen marcas como Expedia, Qualcomm, Target, Ford y Adobe, gestionados a través de grandes grupos de agencias como WPP, Omnicom y Dentsu.
El precio: 60 dólares por cada mil impresiones
El CPM estimado de la publicidad en ChatGPT ronda los 60 dólares, según The Information y confirmado por múltiples fuentes del sector. Para poner esa cifra en perspectiva: es aproximadamente tres veces lo que cobra Meta y se sitúa al nivel del lanzamiento del servicio con publicidad de Netflix a finales de 2022.
Además, la barrera de entrada es alta: se requiere un compromiso mínimo de 200.000 dólares para participar en el programa beta. Esto limita el acceso, al menos por ahora, a marcas con presupuestos de notoriedad importantes.
La crítica lógica (y esperable)
Sin atribución clara y sin métricas probadas, pagar ese CPM parece difícil de justificar para muchos anunciantes PYMEs, que controlan sus presupuestos con precisión quirúrgica. Los datos que OpenAI proporciona a los anunciantes se limitan a métricas de alto nivel como impresiones totales y clics, sin visibilidad sobre lo que ocurre después de que un usuario ve o interactúa con un anuncio. No hay datos de conversión, no hay atribución, no hay posibilidad de optimización en tiempo real.
El escepticismo es el mismo que acompaña a cualquier lanzamiento publicitario en un soporte nuevo con expectativas muy altas. Ocurrió con los primeros anuncios en podcasts, con el lanzamiento publicitario de Netflix y, en su día, con los propios anuncios de búsqueda de Google.
La línea entre innovación y riesgo es muy fina
¿Experimento interesante o burbuja en potencia? Probablemente un poco de ambas cosas.
A favor del modelo juega la escala masiva de ChatGPT, la calidad de las señales de intención (un usuario escribiendo en lenguaje natural qué necesita es, posiblemente, la señal de intención más pura que existe en publicidad digital) y el hecho de que las proyecciones internas de OpenAI estiman que la publicidad generará aproximadamente 1.000 millones de dólares en 2026, con previsión de escalar hasta 25.000 millones hacia 2029.
En contra: la falta de métricas de rendimiento, el riesgo de erosionar la confianza del usuario en la herramienta y el hecho de que competidores directos están usando la ausencia de publicidad como argumento diferencial (Anthropic, por ejemplo, lanzó una campaña durante la Super Bowl con el lema «Ads are coming to AI. But not to Claude»).
¿Qué significa esto para las marcas en España?
A día de hoy, los anuncios de ChatGPT solo están disponibles en Estados Unidos y solo para grandes anunciantes. Pero la dirección es clara, y hay lecciones que podemos extraer ya:
La publicidad conversacional basada en IA va a ser un canal más. Combinada con el Agentic Commerce de Shopify y Google, se dibuja un escenario en el que las conversaciones con asistentes de IA se convierten en puntos de contacto comercial relevantes.
Prepararse requiere estrategia. Las marcas que trabajen ahora la calidad de sus datos de producto, su presencia en fuentes que los modelos de IA utilizan como referencia y la claridad de su propuesta de valor estarán mejor posicionadas cuando estos formatos lleguen a Europa.
En Esterea, donde gestionamos estrategias de publicidad digital y ecommerce para marcas en Galicia y toda España, estamos monitorizando de cerca esta evolución. Si tienes dudas sobre cómo puede afectar a tu negocio, hablemos.
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